6/4/10

nuevo libro: José Pancorvo


Amanecidas violentas de mundos de
José Pancorvo y el prestigio de lo místico
en la poesía peruana

Por: David Antonio Abanto Aragón

porque un verdadero poema es

un peligro

mortal

José Pancorvo, Amanecida Violenta Decidida


La hazaña creadora de José Pancorvo (Lima, 1952) que nos presenta Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro editores, 2009) se sostiene en un eje que atraviesa toda la obra poética publicada del poeta. Este eje se asienta, como ya lo ha señalado Ricardo González Vigil, en la magistral síntesis que logra entre lo antiguo (poemas épicos y fabulaciones mitológicas de la Antigüedad, el Renacimiento italiano y el Siglo de Oro español) y lo moderno (legado romántico-simbolista-expresionista-surrealista), que le permite poseer un aliento heroico y mítico; sostenido y arquitectónico a lo largo de su obra edita.

Integrado por cuatro partes, Amanecidas violentas de mundos desarrolla, en primer lugar, un viaje de carácter místico en aras de una «vita nouva» (cual nuevo Dante), pero inmerso en «el mundanal ruido» del Inferno que nos ofrece la nueva centuria. En segundo término, esa travesía puede ser vista como una búsqueda moral bajo la necesidad de construir un horizonte ético.

Debemos considerar como en cada una de esta cuatro partes, en cada poema y entre los poemas estalla con «violencia» el tono profético, teñido de milenarismo, Apocalipsis y vuelta del Mesías, y se establece una tensión en la que, como ha señalado Salomón Valderrama, se percibe: «El espacio creativo, posible enfrentado a la realidad. Lo real formado versus lo irreal en deformación».

Cuatro secciones que se erigen como espacios y portavoces de la memoria de la experiencia humana con una capacidad de reinterpretarla desde una compleja óptica que reconstruye los orígenes de la travesía poética del mismo Pancorvo.


La voz poética en Amanecidas violentas de mundos

La voz poética de las composiciones de Amanecidas violentas de mundos es la del ser humano sobreviviente, pero también la de aquel hombre arrojado a la intemperie que en medio de un caos casi absoluto, inmerso en la penuria espiritual de nuestra época y con una sensación de desamparo tiende a la luz, a la afirmación vital.

solamente

de

madrugada

de Armas

solamente

de

tambaleo

me despierto levanto

como un mantarraya amarillo en la ola

por la Fuente me tambaleo

me tambaleo solamente

solamente en la Plaza de Armas

en la Plaza de Armas en la madrugada

de plata azulada me tambaleo

latitudinal en el agua salada

solamente

me tambaleo

solamente subiendo subiendo

despertando en tu luz

(Plaza de armas 360° En Tu Luz Perfectísima)

Un factor importante es que Amanecidas violentas de mundos adopta la «visión de los vencidos», ensalzando a los insignificantes y oponiéndose a lo que hace insignificantes a las personas. Esto va más allá de un determinismo económico. En nuestra sociedad, una persona es insignificante si no tiene dinero, pero también lo es por el color de la piel, por hablar mal la lengua dominante, por ser mujer, por ser homosexual, por ser discapacitado. Son los dos lados de una misma medalla.

Se hermana así con los cronistas Las Casas; Guaman Poma y el Inca Garcilaso, y con La Araucana de Ercilla que enaltecieron a las figuras que ofrecieron resistencia ante la dominación. Y la voz poética de Amanecidas violentas de mundos lo hace en este mundo al revés (quizá la razón de la disposición tipográfica del título del libro en la cubierta y sobrecubierta del libro) cuando la «globalización» parece atentar contra la diversidad cultural). Pancorvo conjuga la afirmación de lo regional con la apertura a la cultura universal, siempre esperanzada en el porvenir de un pueblo nacido de la fusión, del mestizaje. Solo acotemos que es necesario distinguir entre la globalización como hecho histórico, resultado de muchos factores que han proporcionado una facilidad de información y de comunicación desconocidas hasta hace poco, del modo como es implementada hoy, en la cumbre de su poder mundano, descuidando y olvidando su vinculación con el mundo de la auténtica y sacra sabiduría.

mi hemisferio dorado inca

mi hemisferio izquierdo rey

mi tálamo emperador

sin noticias ni lugares ni rutinas

trepana el cosmos muyuntin

el eco de mi corazón heroico

y el continuismo sublime

no pienso, no deseo,

no dudo, no recreo

no ambiciono

y más que las plantas del paraíso

es el ensueño divino en el corazón y la Plaza

y en el arte del no espacio sin escalas

mi residencia-templo:

ondulo hasta cuando no existía

y adoro en el Corpus Christi:

nada de bienes menores

la afinación de mi exorcismo se sublima

(Extâse Imperiale)


Nótese que en su, por momentos, abrumadora travesía el yo poético intensifica su exploración reforzando con varios experimentos “visuales” (no solo en el poema anterior, Extâse Imperiale, cuya disposición tipográfica, nos podría sugerir la imagen del cáliz asociado a la liturgia y la comunión de los hombres, en este caso es sirve para exaltar la consagración del poeta; sino también ya en Aún No Abras, Canción Sin Las Sombras y Este Es Mi Ejército, etc).

La excelencia de la búsqueda poética de José Pancorvo en Amanecidas violentas de mundos (como, en general, de la obra de Pancorvo desde Profeta el cielo, 1989 hasta Pachak Paqari. Épicas del trono del Sol, 2003) se nutre de una feliz fusión entre las raíces indígenas peruanas y el legado cultural europeo, manifiesto ahora en el tema de la Sabiduría.

Recientemente, al comentar el nuevo poemario de ese otro gran artífice de la palabra que es Enrique Verástegui, Teoría de los cambios (Sol Negro Editores y Cascahuesos, 2009), Pancorvo equiparaba la imagen del poeta con la del «sabio que, como el caballero grada a grada, a través de varias ciencias, mismo Dante, asciende a la Sabiduría, la cual se representa alegóricamente como una dama enorme a la cual hay que subir por una escalera […] Para obsequiarle la rosa de un corpus poeticum».

Es a esta Sabiduría a la que hace referencia el yo poético de Amanecidas violentas de mundos, la que se asocia con una unidad en fuego (una fusión mística) que toma el pulso a la «escena contemporánea» en raptos de éxtasis místicos en los que la sintaxis pareciera zozobrar al diluirse la conciencia del poeta, arrebatado por las «amanecidas violentas», signos de la Eternidad, en el mundo.

Si ya en su primer poemario el Cielo es el profeta, ahora las “amanecidas violentas” son las manifestaciones cuyas señales hay que saber atender y dejar que nos utilicen como armas (en el sentido de instrumentos y herramientas) para la expresión de su sacro mensaje.

te vas a un mundo donde ya te espero

porque ya en todo el mundo estoy despierto

imposible escaparte ni a sueños

y así ya no hay ningún secreto

llegas a mundos donde ya te siento

porque todos los mundos son espejos

que te veo

te beso y te despierto

(Canción Desde Cualquier Mundo)

Pancorvo no se lanza por la ruta metafísica o trascendentalista; incluso pareciera temer al juego metafórico de devaneos fantasiosos, porque quiere deleitarse («estándose bien bien calmado») con la percepción de lo concreto y lo cotidiano con los pies bien puestos en la tierra para brindarnos a lo largo de todo el poemario, como ha escrito Miguel Ildefonso, «sus últimas visiones de un Paraíso que está aquí, en un eterno-ahora».

Esto le permite intensificar ese proceso que José Cabrera Alva identificó ya en Profeta el cielo y que consiste en «el develarse, el des-ocultarse del ser de lo íntimo que es en nosotros lo divino, evidenciado cuando se ha escalado difícilmente el camino virtuoso, y cuando uno se ha hecho vidente de la profundidad del Verbo» y, añadimos, donde todo, absolutamente todo, adquiere simbolismo, una iluminación constante, pero nunca plasmada por completo.

Y como sucede con los grandes creadores, manifiesta un rasgo que el mismo Pancorvo identifica en la propia exploración poética de Verástegui en los siguientes términos: «En su búsqueda de universalidad —y, como se sabe, katholikos en griego significa universal—, destaca su mención de la gnosis. La gnosis que demuestra que lo infinito/ está en lo finito/ donde está, realmente, el universo».

¿cómo que sacrificio?

ya no puedo hacer ninguno

porque todo es paraíso

estándose bien bien calmado

se está como bien bienamado

hacer el sacrificio es lo primero

mejor bien completo y definitivo:

vendí el mundo al botellero


esto es estar bien bien calmado

y andarse como bien bienamado

[…]

(Canción en Caída Libre)

Como en todo gran artífice lo valioso de la exploración poética de Pancorvo está en el modo como «recoge» el legado de la «tempestad» de estirpe vallejiana y martinadanesca, y labra un mundo creador que le pertenece, uno de los más admirables de la poesía peruana actual, desde sus propias vivencias y sus propias soluciones expresivas (exploración sintáctica y léxica, imágenes intransferibles), con una escritura concentrada, de versos escuetos y gran limpidez formal, de imágenes unidas por un hilo interno, nada declarativo, pero tampoco totalmente hermético.

[…]

nuestros los miles de universos

todo en diamante puro y ya no hay nada

pobre que ver: todo más que luz

y nada oscuro en lo que miro:

puro deslumbre sin intersticios:

no llevo ni seis lucas pero tengo

todos los mundos en el bolsillo

y un sencillo

(Canción Del Matrimonio Por Amor)

como nuestra música no hay otro insomnio

ni nos celeste cuerpo tan inunda el nuestro:

lo que me dices con mi propia lengua

mientras volamos en la madrugada

porque así hablábamos la hora única

lo que te digo por tu propia lengua

cuando te habito y hablo por tu sol

y por tus manos que queman el mundo

(Identificación En Uno De Los Cielos)


Si el lenguaje del poema queda integrado a lo acostumbrado no ofrece como resultado ningún desafío, no implica ningún esfuerzo; y si se entrega totalmente a lo no compartido, cae en el peligro opuesto de no ser entendido, de ser un lenguaje-individual (propio del poeta, pero sin receptor posible). Y el poeta sabe que la poesía es un lenguaje innovador con valor universal para todos. La poesía de Pancorvo barre con las pueriles antinomias que quieren separar la poesía de la vida como si precisamente en ella no estuvieran contenidas y resueltas de antemano todas las reivindicaciones humanas, desde las más elementales hasta las más elaboradas y complejas. Magnífica lección del creador.


La vida es siempre más que la muerte:

Este conjunto de poemas de Pancorvo brinda al lector momentos cargados de intensos develamientos poéticos sobre las fronteras de la experiencia cotidiana y el valor de la vida. Es un libro de revelaciones y satisfacciones tanto para la audiencia fervorosa como para la profana. Un mensaje del ser humano, para toda la humanidad en este mundo. Una humanidad sacralizada en su búsqueda terrena con una nueva visión del hombre que toma distancia de la herencia platónica que divide al ser humano en cuerpo (soma) y alma (psique). Dicotomía tan influyente en cierta prédica cristiana (a pesar de no tener fundamento bíblico) y a la que el lenguaje poético de Pancorvo renuncia para mostrar como una constante su búsqueda (no solo poética sino ética) en la carencia, en la imperfección en lo que es menos, porque conlleva el desprendimiento, perder la individualidad egoísta para entregarse al amor-donación, al futuro-comunión.

Una entrega que no busca el martirio; hacerlo no es cristiano, sería querer que haya verdugos, y no podemos desear que haya asesinos. El sufrimiento y el martirio no se buscan, se encuentran.

Amanecidas violentas de mundos es una prueba categórica del prestigio que ostentan lo religioso, lo místico, lo apocalíptico y lo esotérico en la poesía peruana de la segunda mitad del “desacralizado” siglo XX y lo que va del siglo XXI: los himnos quechuas de José María Arguedas y diversos textos de Martín Adán, Gamaliel Churata, Mario Florian, Carlos Germán Belli, Pedro Cateriano, Leopoldo Chirriarse, Luis Hernández, Juan Ojeda, Antonio Cisneros, Walter Curonisy, Enrique Verástegui, Róger Santiváñez, Miguel Ildefonso, Salomón Valderrama, Denisse Vega Farfán, entre otros.

Amanecidas violentas de mundos es un texto lírico (celebratorio, hímnico) que acoge el legado genético de la especie humana y toda la Naturaleza cósmicamente contemplada.

Amanecidas violentas de mundos cierra una magistral exploración lírica en la que el poeta comulga plenamente con la especie humana y el universo revelando a modo de un ADN poético un código genético en el que la vida es siempre más que la muerte.

Independencia, diciembre de 2009


5/4/10

Boris Espezúa ganó premio “Copé Internacional 2009”



Lunes 29.03.2010



Escribe: FERNANDO CHUQUIPIUNTA MACHACA | Sociedad - 29 mar 2010


Boris Espezúa ganador del premio Copé Internacional 2009.



Nuestra literatura se caracteriza por su heterogeneidad, solía decir Antonio Cornejo Polar -catalogado por muchos como el último crítico nacional. El celebrado poeta puneño BorisGilmar Espezúa Salmón con el libro “Gamaliel y el Oráculo del Agua”, en la XIV BIENAL de Poesía, ha ganado el primer puesto del Premio Copé Internacional 2009. Además de la edición de la obra, recibirá 20.000 nuevos soles. Una interesante muestra de poesía peruana que se aleja de los trasnochados referentes canónicos. A pocos días de la premiación y aprovechando nuestra corta estadía en Puno, el liróforo aquerenciado conversó con el diario Los Andes.


¿Cuál es su primer comentario?

Estar emocionado… por la sorpresa y por el significado del premio que es de gran envergadura. Te confesaré que por las temáticas que anteriormente se han otorgado en las bienales pasadas, era escéptico de poder ganarlo, pero me equivoqué y creo que es un signo óptimo de lo que viene pasando en materia de cultura en el Perú, porque siento que se está dando cabida al pluralismo, a la heterogeneidad y con reconocer a mi poemario siento que ello es lo que primó, además de la forma de decirlo en poesía.

“Gamaliel y el oráculo del agua” es el título del poemario ganador. Mucho tiempo de esfuerzo empleaste ¿Qué significa para Puno y el Perú éste texto?

Es un libro polisémico, que muestra ritos, mitos, danza, magia algo de filosofía y religiosidad andina, todo ello en base a la figura de Gamaliel Churata que en el libro es quien habla a través de un pez del Titicaca, y a través de su propuesta cultural que es el eje vertebrador del libro, la poesía es coloquial, a veces épica y diría basado en la historia y cosmovisión altiplánica. Creo que es fruto de un esfuerzo de años, y que significará para el Perú un aporte de este lado del país que no es sino una voz de peruanidad y de identidad.

¿Cómo incide la post-modernidad en tu poesía?

Bueno, este libro es un intento de poner las plumas en remojo, de volver a los orígenes, a la búsqueda de lo natural y de mí mismo. Pretende llegar a lo más esencial del ser humano, intenta una mirada distinta del hombre, desde su ser más profundo. Es decir, es un retorno a las raíces, al sentido que tiene el ser humano en este mundo, que a la vez es parte de la naturaleza.

¿Y cómo te autodefines?

En constante búsqueda, en producción inmutable y tratando de descubrirme yo mismo, de encontrar claves para entender el mundo en el que vivo, a partir de la poesía.

¿Qué es la poesía?

Es una práctica trascendente en el sentido de que conecta al ser humano no solo con el entorno, sino con el mundo en que vive, con lo que está más allá del tiempo. Se trata de la expresión mayor de la palabra y la sensibilidad humana. Cada poeta expresa un mundo distinto y de la forma más extraordinaria.

¿Cuáles son los poetas que has leído?

Los clásicos, Becquer, Eluard, Neruda, Carlos Oquendo y poetas peruanos. Pero César Vallejo es el maestro que más me ha enseñado a trabajar los poemas. Es el poeta que expresa la condición humana y cuanto más pase el tiempo, crecerá su presencia.

¿Cuándo escribes?

En principio hay momentos en que debo escribir de todos modos y también momentos en que quiero escribir y no puedo. La poesía es ante todo metáfora, ritmo, una visión del mundo. Es lenguaje más allá de la sensibilidad de cada poeta. Tengo en cuenta esas condiciones básicas. La poesía es un trabajo muy difícil.

¿Qué otras palabras nos puede brindar Boris Espezúa, en este momento de plácemes para Puno?

Agradecer a todos los que apostaron por mí y a mi familia, amigos, compañeros en la pluma poética. Decir que el premio no sólo es para Boris Espezúa sino para Puno, y para revalorar a nuestro pontífice de las letras como fue Gamaliel Churata.



· Poeta puneño Boris Espezúa ganó el Premio Cope de Poesía


Tomado de:

http://www.losandes.com.pe/Sociedad/20100329/34399.html


1/4/10

LA FLOR DE LA GATA - - ABRIL 2010


La poeta Eva Velásquez Lecca (Chimbote) muy pronto presentará en público su reciente poemario titulado "La flor de la gata" que será presentado en los miércoles culturales del Gremio de Escritores del Perú en una próxima fecha que ya daremos a conocer en este medio.



E-mB

Biografía

* Eva Velásquez Lecca (Chimbote, 1968).
* Licenciada en educación, especialidad: Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de la Santa.
* Integró el grupo literario: “Creación” en la ciudad de Chimbote.
* Ha publicado las plaquetas: “Vida” (2002), “Oleaje de Mujer” (2003) y “Fantasía Desplegada”
(2006)
* Tercer lugar en el Premio Nacional de Educación: “Horacio 2004”, área: poesía con el libro: “Oleaje de
Mujer”
* En el 2005 publica : “Oleaje de Mujer”.
* Poemas suyos aparecen en las revistas: “Prosa Procaz”, “Puerto de Oro”, “Los Zorros”, “Mundo
Cachina”, “Alborada” entre otras.
* Está incluida en la Antología MP4 de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (2005)
* Actualmente es profesora de la Institución Educativa: “José Faustino Sánchez Carrión”, en la ciudad
de Lima.

Despedida de Miguel Ildefonso



Por: Niko Velita

Es una noche limeña del martes 16 de marzo del 2010. Una noche rutinaria de sus calles donde los peatones caminan en busca de algo. Los ambulantes en cada esquina se juegan el menú del día siguiente o el pasaje de regreso a casa. Yo también me interno en ese mar de gente. En mi caso, al igual que otros 50 seres en extinción, busco el jirón Ucayali donde se encuentra el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega. Ahí nos hemos dado cita, algunos amantes de la literatura. Es que es la presentación del libro Dantes, de Miguel Ildefonso, un libro de poesía que ya ha sido comentada favorablemente en varios medios de Internet. 7 p.m. La gente empieza a llegar. Me encuentro con William González: atento bloguero (Letra Suelta Cultural), y el vate Eduardo Borjas. ¿Dónde está la gente? Seguro que en una previa. Claro, para calentar motores. Bueno, nos la perdimos por llegar tarde a la previa. Estamos en esa conversa cuando aparece Miguel con el grupo de la previa. Ya la gente está alegrona: veo por ahí a Fernando Carrasco, Raúl Heraud, Héctor Hernández, Giancarlo Huapaya, José Pancorvo, Paolo de Lima, Luis Fernando Chueca, Paolo Astorga, entre otros.

Empieza la jornada. En la mesa se encuentran José Carlos Yrigoyen, Victoria Guerrero, Miguel Ildefonso, pero falta el editor (está en camino). El presentador, un representante del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega, lee la biobibliografía de Miguel Ildefonso. Amplia de por sí. Es el décimo libro de poesía. En narrativa ya van tres. ¡Osea en total 13 libros! Aunque luego el autor hace una aclaración. El libro Dantes es el décimo escrito, pero el octavo publicado. Los otros dos libros que faltan están en camino de edición. Luego los presentadores se lucen leyendo sus discursos. También habla al editor, quien se hace una autocrítica casi estaliniana por llegar tarde y además ¡el libro sale mañana! (¿gajes de editor?). Hasta que le llega el turno a Miguel. Agradece al público y a los presentadores, pero, antes de iniciar su propia presentación, invita a la mesa a Héctor Hernández Montesinos, un poeta chileno que ha presentado su libro la semana pasada, aquí en Lima. Lo invito a que pase al frente para solucionar nuestras diferencias, dice Miguel, irónico, aludiendo al auditorio que pertenece a la Cancillería del Perú. Los poetas no nos peleamos por un pedazo de tierra, sigue, porque nosotros somos dueños del planeta y del universo. El chileno se luce con un poema que ha escrito a partir de la poesía de Miguel. Así lo explica él mismo. Luego regresa a su sitio. La gente aplaude por ese acto simbólico de hermandad entre el pueblo peruano y chileno, en este caso representado por poetas. Ahora sí, el autor de Dantes inicia su discurso de presentación y despedida. Presenta su libro y se despide de Lima, de Perú. EEUU lo espera con residencia y todo. Habla pausado, como midiendo sus palabras. Lanza algunas bromas y anécdotas que hace sonreír al público. Lee sus poemas. Veo moverse varias cabezas en sentido de afirmación, de aprobación, en cada verso que sale de la voz del poeta. Termina su lectura y todos al brindis de honor. El vino queda chico, así que enrumbamos al Queirolo, de Quilca. La mancha, fiel a la poesía y a la bohemia, sigue unida en torno al autor de Dantes. Debemos unir varias mesas para entrar todos. La gente está sedienta. Conversa por aquí, conversa por allá. De poesía. De la vida. De la calle. El mundo caótico de la ciudad. De los tragos. De los amores. De todo. Eso es la poesía de Miguel. La vida urbana hecha poesía. La vida urbana, el de las avenidas, el de las calles. Ese lugar donde “la anciana vivía en una casa de cartón / afuera de una casa de cemento”. Y de poesía: “hablaré contranatura como Rimbaud”. De poetas: “el pobre Kavafis habría cavado una fosa en el piso/ de su habitación ello para colgarse del techo/ y no tener un piso tan cercano”. Esto por mencionar algunas joyitas de su penúltimo libro publicado. Me refiero a Himnos (2008). ¿Y Dantes? ¡Ah! El libro que se entretuvo en las calles de Lima para llegar dos días después al Bar Zela (aquí se hizo una nueva presentación ya con libro). “Miraba también por la ventana del micro… Yo los miraba como nadie, yo era nadie y hasta ahora, los miraba como los estoy viendo pasar, con las caras ocupadas en los precios, etc.”. Hasta: “el eterno hambre me miraba junto al río Rímac”. Claro, con Dantes, podemos ver esta Lima, pero también la Lima de Vico (aquella noche cuando Vico cantaba al interior del bus. / Esa mezcla de cumbia, huayno y rock encendía / el corazón / de una muchacha recostada en la ventana / de la otra fila de asientos) y Chacalón (amar es cantar como Chacalón/ que canta en los cerros del Perú). Pero no solo la chicha. También encontramos a Flor Pucarina (acabo de decirte que estoy muy triste/ Ayrampito) y Picaflor de los Andes (yo veo el infinito que pasa junto a una canción de/ Picaflor). ¿Solo Perú? ¡No! Ahí está Mick: “Jagger baila junto a la barra – el saxofón se instala en la punta de la luz” o “la sabiduría es estar en un bar cualquiera donde se beba barato en la frontera de México y los Estados Unidos”. Esto y mucho más encontrarás, camarada lector, en el libro Dantes (de casi 200 páginas). Buen viaje, Miguel.

(Fotos: Letra Suelta Cultural)

29/3/10

Miguel Ildefonso: cuando ya no haya definitivamente poesía


Victoria Guerrero

Miguel Ildefonso me ha invitado a presentar su décimo libro. Un texto, que según sus propias palabras, cierra un ciclo. Por lo que estamos aquí para celebrar ese final que implica el principio de otro.


Este texto monumental que ha escrito Ildefonso condesa una intensa búsqueda por el sentido de la vida, la poesía y la belleza. Si hay algo a lo que se ha entregado Miguel —envidiable y casi obsesivamente— es a la escritura. Ahora que tengo este texto entre mis manos me parece entrever el porqué: no hay obsesión sin una búsqueda constante de la poesía y la vida en medio de un espacio convulsionado y marcado por la muerte. La pregunta es si podremos encontrar “belleza” en medio de esos restos. El poeta la persigue tenazmente aun a sabiendas y con plena conciencia de que la palabra jamás podrá alcanzar ni plasmar aquello que nos atormenta. Es obvio que la palabra no puede reemplazar a la acción, pero siempre está en pie de lucha.Empezaré, entonces, por el principio. Los años 90 fueron años muy duros para una generación que recién empezaba a publicar. La década anterior había sido bastante convulsionada debido a la guerra interna (cuyos actores ya conocemos) y al desastre económico. Los noventa no se abrían con esperanza sino y —sobre todo— con dureza: un escenario de violencia política, la evidente realidad del autogolpe y de la política económica neoliberal. Sin embargo, me interesa rescatar el
periodo que va de los años 89 al 92. Estos años fueron de gran actividad cultural. Los recitales se hacían casi a diario, y todavía había un deseo de agruparse, de manifestarse como grupo tanto en medios universitarios como en espacios paralelos a estos. Los escritores editaban sus libros de manera autogestionaria —como aun lo siguen haciendo hoy en día—. Se publicó mucho, a pesar de las pocas y pobres editoriales con las que contaba el mercado. Neón era uno de los grupos más conocidos en esta época; aquí militaba Miguel Ildefonso junto con otros poetas de distintas universidades, pero continuaba el vínculo estrecho que siempre había existido entre los estudiantes de la Universidad Católica y San Marcos. Desde ese momento hasta hoy, Miguel se ha convertido en un escritor prolífico y reconocido por la calidad de su escritura. En ese tiempo nos hemos conocido y hemos compartido los espacios, los miedos y la poesía. Solo hace unos días recordábamos a otro compañero de generación (Josemári Recalde) que cerraría con su muerte una década desencantada.

La poesía así vista, así leída, entonces, se muestra como una belleza esquiva que hace las veces de guía al yo poético deDantes. Es la Beatriz , a veces luminosa, otras oscura, de los infinitos versos que recorren este libro. Libro hecho de retazos de versos y de vida (versos juveniles del propio poeta y de otros escritores admirados por él mismo). Una escritura que empezó a fines de los años 90 y que ha terminado recientemente. Este libro tiene casi 20 años de trabajo. De allí que podamos reconocer en él otros temas y personajes del autor: al brillante Humareda o su morada, el Hotel Lima. En la primera parte del texto se descubre un diálogo entre Marilyn y el pintor —como se sabe, devoto admirador de la actriz—, que se convierte en un Arte poética, en una reflexión sobre el acto de crear. Obviamente, la belleza no es ese corsé impuesto a aquella Marilyn real sino la belleza que en ella encontró el pintor y ella, a su vez, en él. Ambos son espejo, insinúa un verso, porque en definitiva, el yo poético ha decidido “sentar a la belleza en sus rodillas e injuriarla”, como escribió hace mucho un adolescente Rimbaud, poeta cuya vida precoz ha marcado el derrotero de mucha de la poesía escrita en el Perú.

De esta manera, el yo poético, como un Dante moderno hace su propia exploración en los infiernos citadinos. Su descenso empieza en la capital de un país tercermundista. El viaje del yo-flaneur, caminante de la vieja Lima, del Rímac, de sus márgenes, hace un viaje real e introspectivo a través de sí. El claro-oscuro expresionista de algunos segmentos del libro contribuyen a dar esa sensación de opresión a esos lugares marginales por los que transitan todo tipo de personajes, desde poetas de la talla de Martín Adán hasta niños consumidores de terokal —conocidos como pirañitas—, prostitutas, vagos e incluso dios recorre estas calles desnudo, por fin, despojado de toda divinidad (o quizá divino entre los desposeídos). Entre esos ángeles nocturnos se mezcla el poeta de estos versos. En ellos y en esos espacios, en esas noches locas encuentra aquella belleza negada por una sociedad diurna y consumista, que le ha restado importancia a la palabra: “y cuando llega la fresca noche salgo de mi casa y no pienso volver solo en romperme los huesos en la caída de una garúa muy ligera como un sueño todo cuesta y es marketing pero vivo por las palabras y la ausencia de las palabras” (Skik).

“Mis huesos bañados en alcohol puro se secaban en la Plaza Francia. Purificados eran los pirañas que soplaban el cielo amarillo donde Dios, libre de su divinidad, fumaba junto a la campana un Winston rojo entre las tres y las cuatro de la tarde”. (Virgilio o el Vacío).

Este texto monumental que ha escrito Ildefonso condesa una intensa búsqueda por el sentido de la vida, la poesía y la belleza.


La historia personal y la Historia del país se mezclan en el tiempo del poeta-flaneur. Una identidad quebrada decide emprender el viaje de migración.


El texto recorre también los espacios de lo “sagrado” íntimamente ligados a nuestra historia prehispánica y al fenómeno de la migración del campo a la ciudad que se vincula en este texto con la figura del escritor José María Arguedas (o en aquel Lou Reed que aparece como figura espectral en varios de los libros de Miguel). En Dantes, José María se convierte en figura estelar de este mundo al que le ha sido impuesto vivir en la costa o echado a esta por múltiples motivos, pero que en ese camino ha podido asentarse, transformar su precariedad en prosperidad y cultura musical avasalladora:Chacalón y la Flor Pukarina son esas muestras. Mientras eso ocurre, el poeta-flaneur se sienta en medio del polvo de la Carretera Central a “esperar los poemas” (Carretera Central).

En este recorrido, no podía dejar de escribirse sobre la violencia política y moral vivida por el país en los años 80 y 90. Inevitable para aquel caminante que avanza a través de la noche y sus sombras. “yo caminaba por Lampa y solo miraba, yo entraba a un bar y tomaba dos cervezas, yo fumaba tres cigarrillos y dos mixtos, yo preguntaba ciertas cosas a una puta enCailloma y ella respondía… yo corría para atravesar la plaza Grau y no sabía qué hora era. No tenía reloj, yo era el tiempo de mi país solo veía su sonrisa en la máscara la danza fúnebre que avanzaba por las calles… una mujer se levantaba y caminaba hacía mí… y me decía al oído: “vamos arriba” yo le decía que sí y subíamos por la escalera a una sala todavía más oscura. Una explosión nos sorprendía cuando nos besábamos. No sabíamos de dónde provenía. Otra explosión se oía. El resto no recuerdo exactamente” (Skik).

La historia personal y la Historia del país se mezclan en el tiempo del poeta-flaneur. Una identidad quebrada decide emprender el viaje de migración. La experiencia del país, de la ciudad y su agresividad ya no son suficientes. Se debe escapar o buscar otros motivos para seguir escribiendo. El primer encuentro es con el desierto como realidad y leit motiv. Coincidencias que nos traspasan: la costa del Perú es también un desierto, estéril y candente. Hay que atravesar el Imperio para llegar a la cosmopolita Nueva York, con ella, con su Barrio Chino y sus calles, con esa Oda al cemento, con el recuerdo de García Lorca se cierra un ciclo de viajes constantes, pero ¿qué pasará luego?, ¿dónde quedará la poesía?

Es verdad, una puerta se cierra, pero no sé si es la puerta de la poesía, pues el poeta ha escrito y lo he leído no con poca inquietud: “dentro de algunos años/ cuando ya definitivamente no haya poesía/ mi alma estará como esa tarde de hace 17 años/ cuando en vez de ir a estudiar/ me fui al acantilado de Miraflores/ a ver algo que a simple vista/ no había en ese mar del Pacífico/ pero esto es algo que solo a mí me interesa/ y aun muerto seguirá interesándome a mí solo” (El Ghetto de los Pintores Impresionistas).

Ese tiempo cuando “ya no haya definitivamente poesía” felizmente no es este. En este libro y en este instante y en todos los tiempos compartidos con los poetas y amigos de antes y de hoy, y con los que vendrán siempre habrá poesía, porque la poesía está más allá de cualquier aviso publicitario y mall recién inaugurado.

Victoria Guerrero Peirano

[Leído en la ciudad de los reyes, 16 de marzo de 2010]


RESULTADOS DEL PREMIO COPÉ INTERNACIONAL 2009



Petróleos del Perú – PETROPERÚ S.A. se complace en anunciar a los ganadores de la II Bienal de Novela y XIV Bienal de Poesía «Premio Copé Internacional 2009»

II Bienal de Novela

Premio Copé Oro

IVÁN EDILBERTO SÓCRATES ZUZUNAGA HUAITA

Novela: «La noche y sus aullidos»

Jurado Calificador

Fernando Ampuero, PETROPERÚ S.A.

Edgardo Rivera Martínez, Academia Peruana de la Lengua

Ricardo González Vigil, Pontificia Universidad Católica del Perú

Jorge Valenzuela Garcés, Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Marcel Velázquez, Instituto Nacional de Cultura

XIV Bienal de Poesía

Premio Copé Oro

Boris Gilmar Espezua Salmón

Poemario: «Gamaliel y el oráculo del agua»

Premio Copé Plata

Martín Zúñiga Chávez

Poemario: «Pequeño estudio sobre la muerte»

Premio Copé Plata

Carlos Rómulo Baldwin del Castillo

Poemario: «Epitafios»

Premio Copé Bronce

Luis Eduardo García López

Poemario: «La unidad de los contrarios»

Jurado Calificador

Pedro Cateriano Delgado, PETROPERÚ S.A.

Carlos Germán Belli, Academia Peruana de la Lengua

Giovanna Pollarolo, Pontificia Universidad Católica del Perú

Arturo Corcuera Osores, Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Jaime Campodónico, Instituto Nacional de Cultura.

Petróleos del Perú agradece a todos los participantes por su vocación en la creación literaria y los insta a seguir participando en la versión «Premio Copé Internacional 2010».

Premiación de los ganadores de ambos concursos:

Jueves 22 de abril de 2010. Auditorio de Petróleos del Perú. 7.30 p.m.

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25/3/10

Miércoles Culturales -- miércoles 24 DE MARZO 2010


Aquí les muestro unas tomas fotográficas del evento realizado en los "Miércoles Culturales" del Gremio de Escritores del Perú el último miércoles 24 de marzo del 2010 por la presentación del poemario "En el país de Gargantúa" de Niko Velita, además de un recital poético en las voces de Vanessa Martínez, Domingo de Ramos y Paul Guillén. Gracias a todos por su participación y hasta el próximo evento.

William Gonzales

NIKO VELITA

JAVIER GARVICH

FERNANDO CARRASCO

PÚBLICO PRESENTE

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ADEMÁS:

RECITAL POÉTICO

DOMINGO DE RAMOS


VANESSA MARTÍNEZ

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FOTOS LUEGO DEL EVENTO



Fotos del brindis en otro local



Rafael Inocente - William Gonzales

Niko Velita en brindis

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- FOTOS: William Gonzales Pérez.

MIÉRCOLES CULTURALES.GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ -MARZO 24 /2010

http://elverbodelosmiedos.blogspot.com/

Domingo de Ramos , Vanessa Martínez, Paul Guillén





Gracias!!! William Gonzáles y a todo el público.




GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ - Setiembre 2010






En los miércoles Culturales del Gremio de Escritores del Perú