INVITADO: Rodrigo Romero Flores (Chile)
- Coordinador del encuentro Nacional de poesía
Desentralización poética de Chile
Letra Suelta Cultural

La mayoría de las historias de Colina Cruz se erigen como una suerte de memoria colectiva de Guaranguillo, una aldea olvidada de la región de Jaén, en que junto al dolor, la violencia, la desolación se halla también el matiz humorístico de la comedia humana rural. Los personajes que son como sombras, como siluetas difuminadas o fantasmales, adquieren sustancia a través de la voz de de los distintos narradores, voces que dan cuenta, casi siempre en un tono expiatorio y aun de conjuración, de la violencia subversiva y contrasubversiva, del peso de la superstición y la intolerancia aldeana, o de la iniciación degradada del sexo y el descubrimiento de la muerte y de la levedad y futilidad de los actos humanos. Pero lo que confiere mayor jerarquía artística a Colina Cruz, no son las historias en sí mismas sino la textura de la prosa, fresca y precisa, con que Teófilo Gutiérrez ha sabido tejer las voces narrativas de sus deleitables cuentos.
Miguel Gutiérrez
Colina Cruz no es solo el rescate de la memoria; en sus historias seremos testigos de cómo la violencia es capaz de reinventarse para acabar con los últimos vestigios de la inocencia. La destreza narrativa de Teófilo Gutiérrez nos hará vivir –cual iniciados– esos momentos cruciales del Perú en que esta violencia deja ver su rostro antes de ejecutar a la víctima, allí en esos pueblos desolados, en donde lo raro, lo extraño y el asombro aún pervivían.
Miguel Ildefonso
El arte del cuento, por su extensión y precisión, requiere de ciertas claves y sugerencias para que el cuadro presentado adquiera intensidad y profundidad. Pero no bastan solamente las técnicas, menos el artificio; en el meollo, es la historia la que finalmente impondrá su ritmo y dirección, y la que seducirá o desalentará al lector. En Colina Cruz, la vida humana corre con la soltura quieta que la da la palabra, y el ambiente rural que baña todos los cuentos deja, por instantes, un hálito de melancolía. Los personajes –seres sencillos, en contacto directo con la naturaleza– se enfrentan sin remilgos a su destino, y es en aquel destino donde se hilvana la visión del autor, que no es para nada fatalista, sombría, ni poco edificante, sino más bien de una sutileza irónica, parejada con un rango aleccionador.
Carlos Rengifo
DATOS;
Teófilo Gutiérrez :
Estudió en la GUE San Miguel de Piura y literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado el libro de cuentos Tiempos de colambo(Sanval, Lima, 1996) y cuentos en revistas diversas. También colaboró en los diarios La Voz, La República, Ojo y en la Revista Somos de El Comercio. En 1989 obtuvo el Tercer Premio de Cuento Copé y en el 2004 el Primer Premio de Cuento 500VL-Municipalidad de Lima. Es creador del sello Hipocampo Editores. Nació en Jaén, pero desde los 9 años vivió en la calle Libertad, cuadra 1, frente al Teatro Municipal de Piura, y frecuentó a diario la casa del tío Néstor Martos Garrido, como le decían cariñosamente los jóvenes de entonces. Amigo de los mangaches de la Junín, los últimos. Este libro retoma la escritura dejada hace años para publicar otros libros de diversos autores de la literatura peruana. Publicamos Colina Cruz como un reconocimiento al autor-fundador por su calidad literaria fuera de toda duda.
Alicia Santos
EL DESCONOCIDO (también en la voz de Eunice)
Lo trajeron de entre esas colinas pardas. De más allá de esa otra fila de cerros pardos y otro horizonte que ya mismo se topa con el cielo. Fue un octubre del recuerdo cuando el polvo y las langostas. Por aquel entonces no se nos borraba la costumbre de tendernos sobre esteras coloradas, esperando que un poquito de lluvia nos mojara la piel de los pies o como decía mi abuela Herminia Valdizán, que se nos ventiasen las corotas, que en el caso mío, que soy mujer, haría lo que la abuela hacía: se callaba sonriente. En una de esas tardes lo vimos venir. Aunque en realidad a él no lo divisamos, sino a don José Perales, que arreaba una piara de mulas desnutridas que casi las tumbaba el viento. Don José Perales era el único comerciante de Guaranguillo, que continuamente hacía un recorrido de un día entero, hasta llegar a Santa Rosa, un pueblo costero en el cual crecían helechos de increíbles coloraciones donde las putas, llegada la noche, hacían negocio redondo con los viajeros que llegaban de las alturas de Jaén. Y no lo vimos venir, porque don José Perales lo trajo en una alforja en contrapeso de unas piedras marinas, conchas y caracoles que compraba casi por nada a los ribereños y que después, con habilidad de vendedor de aceite de culebras, cambiaba por gallinas, chivos y cerdos a los brujos de Guaranguillo. Recién lo vimos cuando lo descargaron de la bestia. Lo sacaron de los pelos para depositarlo en la pampa. Estaba como tullido por la incomodidad del viaje y tuvieron que hacerle masajes hasta que dio algunos signos de vida. Entonces doña Gudelia de Perales dijo que para qué tanto cholo si abundaban en Guaranguillo, que más daba trabajo el criarlos, una vaina tus ocurrrencias José, y de paso ¡cagado! Ahí mismo lo bañaron sin sacarle los trapos que lo cubrían, echándole varios baldes con agua, luego, ya ensopado lo cogieron de los brazos y en vilo lo tendieron sobre una tarima de magueyes muy cerca de la cocina, donde Engracia se compadeció de él y lo desvistió, abrigándolo con un sudadero que aún tenía el salado del sudor de las mulas. Era un churre por entonces y don José Perales lo bautizó con el nombre de Machaguay Brito. Jamás supimos por qué tuvo que llamarlo así, pues, según la historia de su origen, no se conocía ni siquiera el apodo de sus padres. El mismo José Perales diría posteriormente, a quienes con tanta insistencia trataron de averiguar la procedencia de Machaguay Brito, ¡que solo era un hijo de puta y que se lo regalaron porque les dio pena tirarlo al mar!
(Colina Cruz, Hipocampo Editores, diciembre de 2009, Lima-Perú)

ESTE SIGLO O EL VENIDERO
I
La luz con su día
La oscuridad con su noche
Van anunciando maldiciones o bendiciones
Desarrolladas por sabios, ignorantes.
Allí están las nubes negras, rojizas y grisáceas
¡Que ya se ven!
En el horizonte y occidente, ya están las nauseas
Inmundas, que en cada rincón de la orbita
Apesta la naturaleza con su biodiversidad.
Que será, en esta vida o en la otra, con muerte
Fabricada, ¿asta cuando señor del tormento?
Eres espíritu o eres engendro malvado
para la naturaleza y tu propio linaje.
II
Tu visión de desarrollo fue a costa de la naturaleza
Que enfureció a las fuerzas naturales, el espacio
Con su mar gaseoso y las zonas árticas se juntan
Para hacer arrepentir a los que desafiaron
al poder natural, que hoy eleva
la temperatura, los deshielos empiezan su furor
haciendo desaparecer islas de ricos y poderosos
Lo llaman ramera al calentamiento global, por
El juego económico y traicionero, hecho por humanos
Que trajeron, sus consecuencias en el siglo XX
Con 20 centímetro, la subida el mar.
Los calentamientos de océanos van derritiendo
los glaciares que son acompañados
con ciclones tropicales, tsunamis, maremotos
Que afectaran a millones, de seres humanos
Ya pronto se derretirán la parte occidental de la antártica
Y Groenlandia, que se elevara el mar a 12 metros
Ni mirar los 60 metros adicionales si fuera la parte oriental
Si esto no sucede en este siglo pues será en el venidero.
III
No esperemos hazte el 2050 para ver reducido el
Dióxido de carbono, ni busquemos alternativas
Menos dañinas, es hoy la oportunidad y de dedición
Es el momento del cambio de actitudes
Por el buen vivir basta ya de maltratos a nuestra existencia
basta ya de violar a la naturaleza, cuidémosla siempre
Tu, yo y ellos, para que nuestra generación, nos agradezcan
Por lo que hicimos por ellos, no esperemos la maldición
De nuestra generación, generemos armonía con la
Naturaleza y el espíritu sublime y ella este en todos nosotros
Hasta el bendito fin de nuestras existencias.
Autor: Kenkibari


Ni criollo ni andino, en todo caso la totalidad contradictoria del Perú (Cornejo Polar, dixit) es el espacio que Carrasco busca recrear con sutileza y coherente verosimilitud. De hecho, se percibe en sus textos su facilidad para aprehender los asuntos de la ciudad; porque es un feliz habitante de las calles del mítico barrio Nocheto. Donde fue testigo, cuando era niño, de los repartos populares de Sendero y de sus insignias que se prendían en los cerros aledaños, para deleite de los niños y temor de los adultos. Nocheto, donde es posible brindar con un faite de alcurnia o con una sufrida doncella que se corta los brazos por cada nuevo desamor que le toca vivir.
Pero, también, los asuntos del campo no le son ajenos, más bien parece tener una disposición empática con la naturaleza y más precisamente con la vida de los pueblos rurales. Su afición por las fabulosas festividades de Huarochirí o el constante tour por los majestuosos viñedos de Cañete. Su residencia en el bucólico Huánuco. El haber estudiado en La Cantuta, por su cercanía al río, es ya una elección por la arcadia natural.
En definitiva, Carrasco no se adhiere a una propuesta en particular ni a una moda específica. Es más bien un aspirante al selecto grupo de artesanos de la palabra quienes con exquisitez, parsimonia y deleite se dedican a hilvanar luminosas historias humanas. limeño se regodea con la muerte para recrear sus múltiples variantes en cada uno de sus relatos ...........................

Invitación
Presentación del libro
“La obscuridad del bosque"
de: Josué Barrón
"La obscuridad del bosque" es publicada por Ediciones “Cuaderno de acuarela” y será presentada por los señores Gladys Flores, Jaime Urco y Oswaldo Reynoso, el día jueves 10 de diciembre a las 7.00 p.m. en el Instituto “Raul Porras Barrenechea” ubicado en Calle Colina 398, Miraflores, en donde todos están invitados.
Antonio Mazzotti ha comentado que “La Obscuridad del bosque” de Josué Barrón lleva desde su título la impronta de lo arcano. Aparecen en estás páginas las alucinaciones que causaron el rubor de Maldoror o el espanto de Dante recorriendo los submundos donde habita la palabra dicha, el susurro de los follajes imposibles. Mediante “la alucinación silvestre de la inocencia” el poeta acuña, en su verbo, el despojo del bosque levemente hollado, y sale indemne”. Marco Martos ha opinado que es un libro donde se conjuga el canto a la belleza, la frugalidad de la perfección y la composición Dantesca medieval. Con un lenguaje culto, el poeta construye su propio infierno y el entender de su oficio poético.
Esperamos contar con su asistencia y su respectiva difusión que se pueda brindar.